De la mano con la educación y la familia en tiempos de pandemia

Desde la llegada del Covid-19 al país son varias las organizaciones religiosas que vienen realizando atención humanitaria. Conviventia, organización de desarrollo y alivio de la pobreza, ha estado realizando su labor en Barranquilla, Cartagena, Soacha y Bogotá, atendiendo cerca de 10.000 familias al año con cada uno de sus programas. En esta época de crisis ha segmentado la población para entregarles paquetes alimentarios y medicinas a los de mayor vulnerabilidad.

Carlos Figueroa, Oficial de Familia y Liderazgo de Conviventia, explica que también se ha atendido a familias dentro y fuera de la comunidad, orientándolas en temas de consejería, trabajo social y psicología. En su labor se encuentran con problemas de ansiedad, depresión y todo lo que incide en la inestabilidad emocional y diversas crisis que afectan a las personas. “hemos estado fomentado la resiliencia, así como la búsqueda de cambios para encontrar soluciones”, agrega.

Por su parte, Jeymmi Rubio, Gerente de Mejora Continua, afirma que la pandemia no solo ha generado situaciones de emergencia alimentaria sino también otro tipo de problemáticas al interior de las familias. Por lo que, además de trabajar con cerca de 4.000 niños y niñas a través de educación virtual, también se fomenta la inclusión productiva para la generación de ingresos. Hay dos líneas de trabajo: la educación para adultos y el emprendimiento, que incluye el desarrollo de vínculos con microempresarios que dejaron de producir, para crear grupos colaborativos y buscar nuevas formas de ventas y de prestación de servicios, a fin de solventar la economía en el hogar en tiempos de pandemia.

“No se trata de decir si es una oportunidad o no, los seres humanos tendemos a clasificar las cosas en dos polos, el Covid- 19 crea situaciones de incertidumbre y a veces de esperanza. Aunque no se sabe qué va a suceder, como cristianos estamos anclados a la palabra de Dios, confiando en sus promesas” afirma Jeymmi.

Agrega que todos los conflictos humanos, sea por guerras, enfermedades o por crisis económicas lo que hacen es vulnerar a los grupos menos favorecidos que incluso, antes de la pandemia, ya estaban en dificultades. Sin embargo, con el Covid-19 se agudiza el problema y se requiere de la voluntad política, de la empresa privada y de la sociedad civil para superar la actual situación.

“No creo que las cosas regresen a la normalidad. Esto que está pasando nos tiene que cambiar, de muchas maneras, en la cotidianidad. Dios nos dice que confiemos en él y ese es el mensaje que le damos a nuestras comunidades”, concluye.

 

SUBIR