Esto fue lo que se conversó en: ¿Dónde quedará el ODS-15 después de la pandemia?

Humanizar el sistema político, social y económico es el paso más importante que tienen los
Estados de todo el mundo para salvaguardar y garantizar el goce de los derechos humanos
y ambientales.

En el conversatorio “¿Dónde quedará el ODS-15 después de la pandemia?” organizado por
IRI Colombia (Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales), se plantearon diferentes
críticas y propuestas de la situación actual del Objetivo de Desarrollo Sostenible #15: Vida
de los ecosistemas terrestres. Allí, con voces de expositoras y expositores, se hizo un
análisis de cómo el mundo se ha relacionado históricamente con el medio ambiente y cómo
las políticas y acciones ejecutadas, han llegado a perjudicar el planeta, nuestra casa común.

La deuda ecológica es cada día más grande; no hemos sabido relacionarnos con la
naturaleza, estamos haciendo un uso desproporcionado de recursos naturales para el
consumo humano y eso hace que la economía que mueve al mundo, sea excluyente e
irrespetuosa con los territorios y las personas. Así lo expresó el Padre Alfredo Ferro del
Servicio Jesuita Panamazónico y REPAM.

Muy de acuerdo con lo anterior, Fany Kuiru, Coordinadora de Mujer, Juventud, Niñez y
Familia, de la OPIAC, afirma que la humanidad ha tenido una actitud depredadora con el
medio ambiente pero, sobre todo, han sido las élites que históricamente han dominado al
mundo. Esto ha ocasionado que además de un impacto negativo ambiental, sean pocos los
beneficiados, creando grandes brechas de desigualdad y así, mientras unos pocos obtienen
ganancias, otros no tienen acceso a algo tan básico y primordial como el agua y otros
servicios vitales; siendo este un caso histórico en el Amazonas.

La crisis del Covid-19 ha sido un hecho que llama a la reflexión frente a cómo estamos
habitando el mundo y cómo nos relacionamos con él. Sin embargo, aún falta interiorizar que
el mejor seguro de vida que podemos tener, es preservar nuestra casa común. Martin Von
Hildebrand, Presidente de la organización GAIA-Amazonas, señala que esta crisis ya era
advertida “La ciencia nos viene diciendo cosas hace mucho tiempo, entre esas, esta
pandemia; pero la humanidad no escucha.” Y ahora, nos sigue advirtiendo que vienen más
crisis, como el cambio climático. ¿Estamos preparados? ¿Tomaremos acciones al
respecto?

Por otro lado, voces del Gobierno Nacional de Colombia también estuvieron presentes en el
conversatorio, planteando que desde los Ministerios de Ambiente y del Interior, está claro
que se tienen que hacer inversiones económicas para recuperar y restaurar zonas
ecológicas intervenidas negativamente. Además, un punto trascendental es gestar un
diálogo con comunidades y ciudadanía experta en el tema y habitantes de zonas de
preservación natural, haciéndose vital la participación en la creación de políticas públicas y
planes de desarrollo.

Un actor clave para la generación de propuestas y soluciones son las instituciones y
entidades religiosas, quienes por medio de la incidencia tejen redes, abren espacios de
acción interinstitucional y acompañan a las comunidades que sienten los impactos
ambientales nocivos de primera mano. Como propone Eduardo Martínez, Coordinador del
proyecto Despertando al Gigante en Colombia, hay que pactar y generar ideas en pro del
medio ambiente con tomadores de decisiones en el país, pues son ellos quienes escalan el
interés económico en repetidas ocasiones, antes que el bienestar y buen vivir de la
humanidad y el planeta tierra. Es importante recordar que somos seres interdependientes
con el medio ambiente y por ende hay que sentirle como una parte de nosotros.

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